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Articles de Toni Rubio (AVAMET) al diari Levante EMV

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Gamboalcoi:
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El secreto de la Revolución Francesa
03.11.2014 | 04:15

ANTONI RUBIO  Nos encontramos en el año 1789 en París, los ánimos están exaltados alrededor de la fortaleza de la Bastilla, una multitud de enfadados y hambrientos franceses se agolpan alrededor de este edificio, bastión del poder absoluto de la monarquía borbónica francesa. Ninguno de ellos es consciente del calado de la revolución de la que están tomando parte, pero marcarán un antes y un después en la historia de este país y por extensión de la vieja Europa. Se trata, para muchos historiadores, del prototipo de revolución popular por excelencia, en el cual, la organización interna de los revolucionarios, consiguió hitos tan importantes para la humanidad como la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano. Pero, ¿cuales son las causas que subyacen en ten importantes acontecimientos?

Nuevamente encontramos detrás de la mecha que prende la llama de la evolución humana las causas climáticas. Un dato impactante, que demuestra la crudeza de los inviernos que precedieron esta revolución lo encontramos en nuestro país, ya que tanto en 1788 como en 1789 el río Ebro estuvo congelado en su desembocadura en Tortosa durante 15 días. Sin duda, por extensión, ambos inviernos en Francia en latitudes más altas, fueron más duros. Se sabe que estos episodios de frío intenso en invierno fueron mucho más habituales de lo normal en Europa durante el periodo climático conocido como la Pequeña Edad de Hielo. Además, investigaciones científicas apuntan a que las numerosas erupciones volcánicas que se reportan a finales del siglo XVIII pudieran ser causa de estos picos fríos dentro del periodo de la Pequeña edad de hielo.

Las consecuencias de estos grandes fríos ya se la deben de imaginar todos ustedes, malas cosechas, hambrunas, epidemias. Todo esto, junto con una mala gestión de la situación de los gobernantes franceses; que seguían con sus vidas basadas en la opulencia e ignorando las necesidades del pueblo llano, desencadenó en la caída del absolutismo en Francia y en el inicio de un nuevo periodo, en el que poco a poco se iban abriendo paso los principios de la democracia. Y aunque, el siguiente gobernante reconocible tras la caída del absolutismo en Francia fue Napoleón Bonaparte, algo cambió en Europa tras esta revolución cuya causa final fue un cambio climático.


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El general invierno, la horma del zapato de Napoleón
11.11.2014 | 04:15

ANTONI RUBIO  Napoleón Bonaparte, el último gran emperador que ha visto el continente europeo, juntó en junio de 1812 bajo su mando a uno de los mayores ejércitos internacionales que se hayan unido hasta dicho momento: ´le grande armée´, su intención era clara, subyugar a la Rusia de los Zares para aunar el mayor imperio jamás conocido en la historia de la humanidad. En los principios de su incursión, la estrategia bélica fue impecable y los avances a través de Polonia oriental y el Oeste Ruso fueron demoledores. Tanto es así que a principios de Septiembre ya se libraba y ganaba la gran batalla de Borodinó, la cual le abrió las puertas de Moscú.
Hasta la llegada a Moscú el plan de Napoleón marchaba sobre ruedas, de hecho esperaba, capturando la capital de facto de sus oponentes, la capitulación del Zar de Rusia desde San Petersburgo. Pero fue justo a partir de este momento cuando todo se truncó para los franceses y sus aliados. A su entrada en Moscú se encontraron una ciudad en llamas, de la cual poco se podía aprovechar y en la que no se podía encontrar ni siquiera refugio. Mientras, desde el Este el ejército Ruso se reorganizaba sabedor de que un nuevo factor jugaba en favor suyo, el frio. A mediados de Octubre de este mismo año, bajo la presión del recompuesto ejército ruso y con una meteorología cada vez más adversa, salió la ´grande armée´ de Moscú hacia el Oeste en retirada. No lo sabían, pero estaban rubricando su derrota. Esta vez el avance no fue tan rápido como cuando marchaban victoriosos hacia Moscú, la nieve impedía un avance rápido y las postas de aprovisionamiento que se planificaron para dicho camino resultaron insuficientes, tanto por la escasez del alimento almacenado, como por la presión del hostigamiento ruso sobre estos lugares.
El invierno cayó irremisiblemente sobre el ejército de Napoleón en retirada, los caballos morían de inanición y cansancio al no poder alimentarse en los pastos, y los propios soldados, que ahora avanzaban a pie, terminaron comiéndose sus caballos para no correr la misma suerte; cosa que fue inevitable para la gran mayoría de ellos, debido al congelamiento, las enfermedades, el hambre y las escaramuzas de los rusos. Con este panorama comenzaron las deserciones en bloque de los aliados de Napoleón, prusianos y austriacos entre otros cambiaron de bando. Finalmente abandonaron territorio ruso, en condiciones precarias, poco más del 20% de los soldados de la ´grande armée´ que habían comenzado la incursión, unos 58000 hombres. El maestro de la táctica bélica, Napoleón, había encontrado en el general invierno la horma de su zapato y el declive de su imperio.


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AVAMET, la importancia de la movilización social
19.11.2014 | 04:15

ANTONI RUBIO Con este sugerente título nos presentamos l'Associació Valenciana d'Aficionats a la Meteorologia (AVAMET) en las "V jornadas de agrometeorología" que organizó la pasada semana el IVIA, Institut Valencià d'Investigacions Agraries. Desde aquí queremos agradecerles que se contara con nuestra presencia, la cual nos ha permitido poder dar a conocer nuestras actividades y nuestro espíritu de colaboración en los círculos más profesionales de todo el país.

En nuestra presentación en sociedad nos mostramos orgullosos de nuestra condición de aficionados, entendiéndola como aquel colectivo que vive con pasión, dedicación y de forma altruista la meteorología, luchando por mejorar todo aquello mejorable en este mundillo. Aunque no nos estemos ganando la vida por ello, nuestra contrastada experiencia y saber hacer en aquellas actividades relacionadas con la práctica de la afición nos alejan de la acepción peyorativa del concepto de aficionado y nos introducen, como pudimos constatar en estas jornadas, en las cercanías del mundillo profesional. Esta aproximación no se queda solo en palabras, ya que se contrasta en hechos, ya tenemos firmado un convenio de colaboración con la Agència Valenciana de Turisme, por el cual desde AVAMET asesoraremos a sus técnicos en el montaje y mantenimiento de la red de estaciones meteorológicas de que disponen; vigilando con nuestro ojo clínico de la idoneidad de sus datos. Esto mismo, sus datos, es lo que recibimos a cambio. De esta manera ya disponemos a tiempo real de todas y cada una de sus 24 estaciones, para en un futuro próximo poder incorporarlas a nuestra red de estaciones y llevar a cabo, con un mayor volumen de datos, nuestros proyectos de tratamiento a tiempo real de esta información aplicados a situaciones de riesgo. Es justo en este punto donde se incidió más en las jornadas, puesto que consideramos que los mecanismos de seguimiento de situaciones meteorológicas adversas a tiempo real precisan de mucha mejora.

Puede parecer sorprendente plantear un problema tan poco relacionado con el mundo de la agricultura en unas jornadas de este ámbito; pero, es precisamente el hecho de no encontrar la necesidad de adaptar a tiempo real estas estaciones, el que puede plantear problemas en situaciones de riesgo meteorológico. Actualmente en la Comunidad Valenciana existen más de 50 estaciones meteorológicas especializadas en Agricultura, las cuales; pese a estar capacitadas para ello, tienen poca validez para el seguimiento de situaciones adversas, dado que la información no llega hasta el ciudadano por no estar pensadas para estas situaciones. No es la única red pública que se encuentra en esta tesitura, existen muchas otras redes de estaciones cuyos administradores parecen desconocer de su capital importancia en situaciones de riesgo, y que solo dan datos para aquel sector para el que fueron creadas. Desde AVAMET estamos poniendo todo nuestro empeño en cambiar esta situación, y gracias a estas jornadas ya conocen desde el organismo público competente en la red de estaciones agroclimáticas, también presente, de su existencia y necesidad de mejora; la cual prometieron estudiar.


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La gran borrasca de la guerra de Crimea y los principios de la Meteorología
27.11.2014 | 04:15

ANTONI RUBIO  Los encontramos en 1854, el afán expansionista de la Rusia imperial llega hasta las aguas del Mar Negro, donde en la región de Crimea están asentando uno de sus más importantes bastiones para su expansionismo naval. Una alianza de naciones; entre las cuales se encuentra el imperio Otomano, el inglés y el francés, ve como una amenaza la salida al Mediterráneo del imperio de los Zares, por lo que estalla la guerra de Crimea. Con la intención de sitiar la ciudad de Sebastopol por el sur, una flota de varias decenas de barcos se situó cerca de sus costas. El buque estrella de esta armada era el "Príncipe", un modernísimo barco inglés de vapor, que tenía una tripulación de 150 hombres y que transportaba en su carga, entre otras cosas, los uniformes de invierno de los soldados que sitiaban la ciudad por el flanco norte.
A 14 de noviembre de 1854 un acontecimiento meteorológico de gran virulencia provocaba un desastre de grandes proporciones en la armada aliada. Posteriormente en la Revista Marina de Rusia se publicaría la siguiente nota: «Los marineros que estuvieron en peligro en todos los mares nunca vieron tal tempestad. Imagínense un viento horroroso, que parece capaz de hacer caer las montañas, lluvias torrenciales, granizo que golpea con belicosidad todo lo que encuentra en su camino y, al fin, el mar enloquecido, cuyas olas alcanzan por su dimensión el tamaño de los montes. Hasta si lo imaginan no tendrán el cuadro completo de lo que sucedió». Dicho acontecimiento provocó que cerca de 60 barcos y 1500 marineros murieran ahogados por las inclemencias meteorológicas. Entre las víctimas están los casi 150 tripulantes del «Príncipe» y su valioso contenido, sin el que los soldados aliados; acampados en el sitio de Sebastopol, sufrieron de frío y enfermedades relacionadas con el azote de los elementos.
La guerra de Crimea, pese a todos los problemas que ocasionaron las inclemencias meteorológicas, fue ganada por el bando aliado puesto que estaba más avanzado tecnológicamente. Pero a raíz de esta experiencia tanto ingleses como franceses comenzaron a dar mucha más importancia al conocimiento de las condiciones meteorológicas en el campo de batalla y a la posibilidad de predecirlas. Mientras que en el Reino Unido se centraron principalmente en su observación, en Francia, comenzando por esto, fueron un paso más allá y apoyados en la tecnología del telégrafo y con instrumentos de medición meteorológica y la observación del cielo podían emitir informes meteorológicos y avisos de tiempo adverso. Estas redes de observación pusieron los fundamentos para dibujar los primeros mapas isobáricos, cuya utilidad se demuestra fehacientemente, dado que aún hoy en día se siguen utilizando. Así pues, todo hace indicar que con la funesta guerra de Crimea, y sus numerosas bajas como consecuencia de las inclemencias del tiempo, comenzó a gestarse el embrión de la ciencia meteorológica en la civilización.


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La Gran Guerra y la meteorología
05.12.2014 | 04:15

ANTONI RUBIO  Desde la guerra de Crimea la ciencia meteorológica había avanzado muchísimo, espoleada por las necesidades bélicas, y utilizando los últimos avances tecnológicos de la época los meteorólogos, ya no se limitaban a la observación de la meteorología en cada observatorio; sino que se atrevían a efectuar incluso predicciones hasta 48 horas vista. De la fiabilidad de las predicciones del equipo de meteorólogos de cada bando dependía una buena parte del éxito de las campañas bélicas emprendidas y de las estrategias a adoptar. Es por esto que incluso en la invasión de Bélgica por parte de los alemanes, cuya finalidad era atacar Inglaterra, un equipo de meteorólogos alemanes ocupó inmediatamente los observatorios belgas con la intención de estudiar, mediante estaciones meteorológicas y globos sonda, el momento más idóneo para sus ataques; que para ellos era días de poco viento y nieblas; y a fe que lo consiguieron a juzgar por las numerosas escaramuzas ocurridas en las costas británicas.

Rápidamente el desarrollo de la meteorología como ciencia fue alcanzando cotas cada vez más altas, se dice de la primera Guerra Mundial fue una guerra de químicos, por los grandes esfuerzos que desde este sector de la ciencia se hacía por encontrar armas con mayor poder de destrucción. Pues también se puede considerar que fue una guerra de meteorólogos, puesto que los altos mandos de los ejércitos se hacían servir continuamente de las predicciones meteorológicas para desarrollar sus estrategias. De hecho ambas ciencias se pueden encontrar muy relacionadas en el desarrollo de la guerra de trincheras que se dio durante parte de esta gran guerra. Y es que ambos bandos desarrollaron gases tóxicos con los cuales hacer retroceder al enemigo, pero el gas una vez liberado en la atmósfera se mueve acorde con el viento reinante en la zona, y sólo un experto meteorólogo de la época podía determinar los momentos más adecuados para lanzar los ataques sin miedo a que el gas se les volviera contra ellos mismos.

También fue durante la Primera Guerra Mundial cuando el meteorólogo noruego Vilhelm Bjerknes comenzó a introducir conceptos aún hoy en día utilizados, como los frentes cálidos y fríos. Terminología claramente de índole militar, que definía ciertos patrones de tiempo a partir de cambios en la presión, temperatura y tipo de nubes observadas. Es triste que muchos de los avances que hacen que hoy en día tengamos una vida más cómoda, con unas predicciones meteorológicas acertadas; en ocasiones hasta una semana vista, sean como consecuencia de los avances obtenidos para sacarles provecho en contiendas bélicas, con las finalidades que ello conlleva. No sabemos si de otra manera se hubiera llegado a las cotas de desarrollo meteorológico alcanzadas en la actualidad, pero historias como la de hoy no hablan demasiado bien de nuestra civilización, y en la II Guerra Mundial encontraremos nuevos ejemplos sangrantes.


ELAN:
Xe que bo este link ,,, me encanta..  ;D 

Gracies a Tonet per escriurelos i a Alex per possarlos al foro  :)

Gamboalcoi:
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Blanca Navidad: ¿Mito o realidad?
21.11.2014 | 04:15


ANTONI RUBIO  Con la Navidad a la vuelta de la esquina, uno de los tópicos más repetidos es el de la «blanca Navidad». El fenómeno meteorológico de la nieve a menudo aparece en películas navideñas, villancicos, pinturas e incluso hasta en anuncios navideños como el de la lotería de Navidad. Pero ¿se corresponde a un fenómeno típico de nuestras tierras, se trata de una tradición exportada fruto de la globalización o, debido al cambio climático, ya no nieva en Navidad tanto como antes?

Si echamos un vistazo a las estadísticas, cuya memoria histórica es bastante más inquebrantable que la de nuestros mayores, la realidad viene a decirnos que, por ejemplo, en la ciudad de Valencia no ha nevado desde enero de 1960. Pero puede que el efecto isla de calor, típico de los grandes núcleos urbanos, desvirtúe este dato. Por ello hemos consultado la serie climática de Alzira; una ciudad mucho más pequeña y también de altura muy cercana al nivel del mar, encontrando únicamente siete episodios de nevada desde 1956 y ninguno de ellos en diciembre. Una parte muy importante de la población de la C. Valenciana vive por debajo de los 300 metros de altitud sobre el nivel del mar, razón por la que los datos de Alzira pueden ser, a grandes rasgos, extrapolables a buena parte de las grandes ciudades de nuestro territorio. Se puede decir, sin ningún reparo, que la nieve a cotas bajas es un fenómeno extremadamente insólito, no solo en Navidad, sino que incluso en todo el invierno. Así pues, ya podemos comenzar a hacernos una idea de que el tópico de la «blanca Navidad», o bien viene exportado, con lo que sería un mito, o bien, a causa del cambio climático, hemos dejado de tener nevadas en época navideña.

Para que se pueda ver una nevada, las condiciones meteorológicas que se tendrían que dar deberían hacer coincidir una entrada fría con una advección de humedad procedente del Mediterráneo. Hacer coincidir ambas, por simple física y dinámica meteorológica, es muy difícil en nuestra ubicación. Porque, por una parte, tenemos que el aire cuanto más frío tiene menor capacidad de retener humedad y, por otra, aún más importante, que en nuestras latitudes el viento húmedo y frío solo puede venir desde el este o noreste y el mar Mediterráneo no alcanza su temperatura más baja hasta finales de enero y febrero, con lo que se necesita que la entrada fría sea aún más importante si queremos nieve en Navidad. Pero, por si esto no fuera poco, en nuestras latitudes el viento más común es el poniente, cuyas características más comunes son las opuestas a las requeridas por una nevada. Además, la lejanía de la masa fría en origen requiere un largo periodo de tiempo sin ponientes empujando de nuevo el aire frío hacia Asia. En definitiva, si quieren ver nieve en Navidad muchos de ustedes tendrán que viajar unos cuantos kilómetros.


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Blanca Navidad: ¿Mito o realidad? (2)
29.11.2014 | 04:15

ANTONI RUBIO  La semana pasada sacamos la conclusión de que el fenómeno meteorológico de la nieve es realmente complicado de ver en nuestras tierras, no solo en navidad, sino incluso en el resto del invierno. También explicamos las razones meteorológicas, dando a entender que la blanca navidad se trata de un mito; debido a los exiguos registros de nevadas que han recogido los observadores meteorológicos desde hace décadas. Así pues, hoy nos enfrentamos al reto de descubrir la procedencia del mito y el posible papel del cambio climático antropogénico en este fenómeno.

Vivimos en una sociedad globalizada, donde es más fácil conocer las noticias del día de cualquier país en nuestras antípodas, que conocer los problemas de cualquier índole que pueda tener nuestro vecino de al lado. Este mismo fenómeno social implica que el meteoro de la nieve, como acompañante inequívoco de la Navidad, llegue también hasta nuestras tierras; aunque solo sea siempre, obviamente, a través de las campañas comerciales y tradiciones llegadas fruto de la globalización. Pero, ¿es realmente un error común en la mayoría de países desarrollados asociar navidad con nieve? Pues en realidad no lo es tanto, de hecho lo más probable es que, dentro de los países desarrollados, aquí en las costas del Mediterráneo Occidental estemos ubicados justo en el lugar menos propicio del hemisferio norte para ver nieve, junto tal vez con el sur de California en los EEUU. Las razones las encontramos en las corrientes oceánicas y en la circulación general atmosférica. Por una parte tenemos en el Océano Atlántico la corriente del golfo, transportando calor desde el ecuador hasta nuestras latitudes y por otra la circulación de vientos de poniente, haciéndonos llegar aires más templados al sobrevolar durante miles de kilómetros estas aguas. Respecto al cambio climático y su influencia en la nieve a cotas bajas, ya se vio en el anterior comentario que la frecuencia de nevadas en nuestra zona es más bien escasa, con lo que resulta muy complicado de comprobar cualquier tipo de señal climática al respecto.

Por tanto, podemos decir sin temor alguno a equivocarnos, que la blanca navidad para la mayor parte de los que puedan leer estas palabras es un mito solo salvable subiendo a los sistemas montañosos más cercanos. Y es que la suavidad de nuestros inviernos es una característica bien peculiar de nuestro clima; siendo justo por esto por lo que la influencia concreta del cambio climático en este fenómeno resulta bien complicada de dilucidar, aunque pese a todo parece bastante claro que no es un factor a favor de una mayor frecuencia de nevadas a cotas bajas.


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Estos Reyes regálate meteorología y descubre Avamet
06.01.2015 | 04:15

ANTONI RUBIO  El próximo sábado 10 de Enero en la Casa de la Cultura de Alzira se celebrará la 3ª asamblea general ordinaria de nuestra asociación, y nos gustaría invitar a todas aquellas personas que se consideren aficionadas a la meteorología a que se acerquen a conocernos a lo largo de la mañana y que se contagien de nuestra ilusión por el proyecto AVAMET.

Ya hace cuatro años que un grupo de entusiastas aficionados a la meteorología dimos los primeros pasos para convertirnos en algo más que un conjunto disperso de gente con intereses comunes y aunar esfuerzos para conseguir que el mundillo de la meteorología sea día a día un poco mejor, tanto para los aficionados como para el público en general. Actualmente somos 81 socios colaborando, de una u otra forma, en los diferentes proyectos que llevamos a cabo. Es la propia fuerza de ser un gran grupo la que nos ha permitido empezar a conformar con nuestros propios recursos una red de 9 estaciones meteorológicas disponibles para el público en general, que se pueden seguir a tiempo real en nuestra página Web todos los días del año. Nuestra colaboración con ayuntamientos también ha ayudado a divulgar el nombre de pequeñas poblaciones rurales al gran público. Así por ejemplo, en 2012, pocos meses después de haber instalado nuestra primera estación en la Vall d'Ebo, recogimos datos de precipitación que llevaron a los espacios meteorológicos nacionales el nombre de esta pequeña localidad de menos de 300 habitantes. Así mismo nuestros acuerdos de colaboración también se extienden a organismos públicos i/o docentes, con los cuales estamos siempre dispuestos a colaborar dentro de nuestras posibilidades. Sirva como ejemplo el convenio recientemente firmado con la Agència Valenciana de Turisme, por el que AVAMET nos encargaremos de velar por el buen funcionamiento y corrección de los datos de sus estaciones meteorológicas; a cambio de poder disponer para nuestros proyectos de dichos datos. Con otros organismos como IVIA también estamos en contacto con proyectos de similares características.

En la próxima asamblea se analizará la evolución de la asociación durante el año pasado y se pondrán encima de la mesa nuevos proyectos ilusionantes para toda la comunidad de aficionados a la meteorología. Por ejemplo, suena con fuerza el paraje de Sant Joan de Penyagolosa para ubicar la décima estación propia de nuestra red. Pero habrá mucho más, dado que también se explicarán los avances de un nuevo proyecto desarrollado para dar un uso automático de vigilancia y alerta temprana de incidencias de meteorología adversa, a las más de 70 estaciones que conforman el la actualidad la suma de estaciones propias y de asociados. Así pues, regálate meteorología a ti y a los tuyos, conócenos y participa en el proyecto de AVAMET.


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Balance asamblea anual de AVAMET
14.01.2015 | 04:15

ANTONI RUBIO El pasado sábado, cerca de la mitad de los 82 miembros que componemos actualmente la Asociación Valenciana de Aficionados a la Meteorología nos reunimos en la Casa de la Cultura de Alzira, para hacer balance de lo que había sido el año en 2014, exponer y planificar también los proyectos para el nuevo curso de 2015. Además se observó la afluencia de aficionados no asociados que acudieron también a la sesión, a los cuales esperamos haber transmitido nuestra ilusión por el proyecto de AVAMET.

Durante la asamblea nuestro tesorero, Daniel Millán, explicó el resultado económico de 2014, con superávit gracias a no haber superado el presupuesto estimado para el conjunto las partidas existentes: compra y montaje de estaciones meteorológicas, concursos y eventos, mantenimientos varios, etc. De hecho, el presupuesto para el presente año se ha incrementado en cerca de un 40% respecto al año pasado, a consecuencia de haber aumentado durante 2014 de 55 a 81 socios y de las cuentas saneadas del ejercicio anterior. La asamblea continuó con un resumen en fotos de los numerosos eventos que AVAMET organizó o colaboró a lo largo del año pasado: montaje de estaciones –empezamos el año con dos estaciones propias de la asociación y lo acabamos con nueve-, encuentros de aficionados, jornadas de divulgación meteorológica, representación en charlas y seminarios de organismos oficiales. Seguimos con un balance de los proyectos planificados para 2014, recalcando aquellos que quedaron pendientes, como la incorporación de modelos meteorológicos en nuestra página Web o la restauración e instalación de un pluviógrafo en uno de los puntos de más lluvia de la comunidad, en la comarca de la Safor. Nuestros objetivos para 2015 pasan por seguir creciendo en número de estaciones meteorológicas, buscando lugares emblemáticos de nuestra comunidad. También queremos que nuestra red de estaciones propias y de los socios "MXO" sea un referente, no solo para los aficionados, sino también para el público en general, con avisos a tiempo real de cuando se superan umbrales de riesgo en fenómenos meteorológicos, como la lluvia, el viento o las temperaturas. Además, esperamos potenciar nuestro concurso de predicción meteorológica, AVAPRED, automatizando su funcionamiento en nuestra Web y también afianzar la colaboración con organismos oficiales con los que estamos en contacto, como IVIA y la ´Agència Valenciana de Turisme´. Crear nuevos lazos de colaboración con entidades relacionadas con la meteorología mediante convenios también tendrá un papel muy importante en este año que entramos.

En resumidas cuentas, el mayor patrimonio de AVAMET no son ni las nueve estaciones propias que posee, ni el presupuesto con el que contamos este año. Lo que mayor fuerza nos da como asociación, nuestro verdadero motor, es la colaboración desinteresada de todos y cada uno de nuestros socios, que aportan su esfuerzo de una u otra forma, cada uno dentro de sus posibilidades, para que este proyecto que lucha para que el sector de la meteorología sobreviva a los tiempos de crisis sea cada vez más y más grande. No me gustaría cerrar este comentario sin dar las gracias al que ha sido nuestro presidente en el primer ejercicio de 4 años de la asociación, Jesús Martí, uno de los principales impulsores del nacimiento de la asociación; ni tampoco sin darle la bienvenida a Toni Martínez, el nuevo presidente.


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La pequeña guerra de los cambios de tiempo
22.01.2015 | 04:15

ANTONI RUBIO Tenía pensando a la largo de la semana en como retomar el pulso a los comentarios, una vez pasada la algarabía del cambio de año; con los distintos acontecimientos y buenas nuevas, que nos han venido llegando las últimas semanas desde la Asociación Valenciana de Aficionados a la Meteorología. La idea inicial, era continuar con la saga de artículos sobre la influencia de la meteorología y la climatología en la historia de la humanidad, ya con las grandes guerras del siglo pasado, pero la actualidad manda, y si usted es aficionado a la meteorología estoy seguro que le habrá hervido la sangre e incrementado su belicosidad, aunque a pequeña escala, al escuchar comentarios despectivos y apesadumbrados sobre el reciente cambio de tiempo que hemos tenido. No se preocupe, es normal, nos ocurre a todos, se trata de la pequeña guerra de los cambios de tiempo.

Excepto a los que nos gusta la meteorología, al resto de los mortales no le gusta los cambios de tiempo, aducen que son incómodos, que no permiten desarrollar su rutina con normalidad, que tienen más propensión para caer enfermos, que los días grises la falta de luz los vuelve tristes y melancólicos. De la otra parte estamos los que nos gusta la meteorología, que sabemos de antemano que la batalla de hacer entender al gran público de la necesidad e interés de los cambios de tiempo está perdida, pero que no nos resignamos a dejar de hacer oír nuestros argumentos. Lo crea o no el gran público, la lluvia y los fríos, en su justa medida, son cambios de tiempo que han sido y son estrictamente necesarios para el devenir equilibrado de nuestra sociedad. Para hacerme entender rápidamente, sin estos cambios de tiempo propios de nuestras latitudes, con un tiempo eternamente seco, soleado, templado o caluroso no se podría vivir donde estamos, ya que en pocos años nuestra porción de territorio formaría parte del cercano desierto del Sahara. Puede parecer ciencia ficción o una exageración por mi parte, debido a mi subjetividad como aficionado a la meteorología y por tanto a los cambios de tiempo, pero la vegetación en el SE de la península Ibérica, cuya adaptación a la sequía y el calor tiene un límite, camina todos los años sobre el alambre para no perder posiciones frente a la erosión y el proceso de desertización que avanza de sur a norte en esta región de la Península Ibérica.

Si como mucha gente desea cesaran los cambios de tiempo y ya no lloviera nunca más, los problemas de la desertización se harían notar en muy pocos años en nuestro día a día. Las plantas, principal baluarte defensor contra el avance del desierto, se secarían a los pocos meses „más rápido si cabe dada la actual sequía que ya venimos padeciendo„ , sin la vegetación sosteniendo el suelo, el aire se llenaría de polvo hasta con una ligera brisa y se haría irrespirable. Y un día no muy lejano el chorro mágico de agua que sale de nuestras fuentes en casa dejaría de brotar, ya que lo crean o no, es agua de lluvia lo que los alimenta. La próxima vez que lamenten la aparición de la lluvia recuerden esta pequeña guerra que venimos librando contra la desertización y sean un poco más felices.

Gamboalcoi:
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El desembarco de Normandía y la meteorología (I)
30.01.2015 | 01:04

ANTONI RUBIO Retomando de nuevo el hilo de la influencia de la meteorología en la historia de la humanidad, hoy nos detenemos en un episodio bélico de proporciones históricas y que marcó un antes y un después en el transcurso de la segunda guerra mundial. Hablamos de la mayor operación de invasión por mar de la historia: el Desembarco de Normandía, el cual, sin el asesoramiento de los expertos meteorólogos de la época, hubiera podido tener un resultado muy distinto. La importancia de la meteorología radicaba en que las condiciones del tiempo eran claves para que operaciones bélicas, como los vuelos a baja altitud para el lanzamiento de tropas aerotransportadas o las maniobras marítimas de acercamiento de tropas anfibias en las playas de Normandía, pudieran desarrollarse con éxito.

El 'Día D', el 6 de Junio de 1944, es considerado por muchos como el momento en el que cambió el signo de la guerra y en el que se cimentó la victoria del bando aliado, pero lo cierto es que esta victoria esta basada en los hechos que facilitaron que el desembarco de Normandía se desarrollara en unas condiciones meteorológicas favorables; de hecho, la fecha del desembarco se retrasó un día debido a la decisión del equipo de meteorólogos de comunicar con acierto una predicción de mal tiempo para el día en que en un principio estaba programada la gran incursión. Por aquel entonces los meteorólogos, basándose en comunicaciones cifradas vía teléfono y telégrafo de distintas variables meteorológicas y del estado del cielo, obtenían la información de las condiciones de la atmósfera que necesitaban para elaborar una predicción del tiempo. Pero lo realmente importante para poder llevar a cabo este sistema fue el control por mar de amplias zonas del Atlántico Norte, claves para la observación meteorológica que necesitaban los meteorólogos para dar su pronóstico con un menor margen de error.

El hecho de que la incursión tuviera lugar en un pequeño periodo de pausa dentro de un episodio de meteorología inestable no hizo más que despistar a las defensas Alemanas y a su equipo de meteorólogos, cuyo parte de mal tiempo en la zona; menos detallado que el de los meteorólogos aliados, desprevino del inminente ataque aliado a los comandantes Nazis de las divisiones destacadas en el ´muro atlántico´. De esta manera fue como, pese a que el ejército alemán esperaba una incursión en la zona costera del Noroeste de Francia, de forma inesperada, se encontraron en con un gran ejército aliado asentado en Normandía, con más de trescientos mil hombres ya durante la primera semana y con un millón de soldados un mes después.


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El desembarco de Normandía-II
07.02.2015 | 01:04


ANTONI RUBIO Seguimos esta semana con el análisis de la importancia de la meteorología para el devenir de la historia en la Segunda Guerra Mundial. Si bien la semana pasada nos centramos en la importancia estratégica de la predicción meteorológica por parte de ambos bandos, no esta de menos recordar que una de las claves estuvo en que el ejército alemán no esperaba ataque alguno por una predicción de mal tiempo. Esta semana nos centraremos en explicar porqué eran tan necesarias las condiciones de tiempo estable para el desembarco y lo cerca que estuvo el mal tiempo de frustrar la incursión.

En realidad las condiciones meteorológicas de la "ventana" de buen tiempo prevista por los meteorólogos no lo fueron tanto, eran suficientes tal y conforme consideraron en el alto mando, pero forzaron a los militares a pie de campo dar lo mejor de si mismos. La invasión se dio tanto por mar como por aire, en el primer caso se necesitaba de vientos flojos y oleaje suave y en el segundo de que los bancos de nubes bajas permitieran a los pilotos detectar los puntos de lanzamiento planeados para los paracaidistas que llevaban a bordo. Las condiciones meteorológicas tuvieron mucho que ver con el hundimiento de casi la totalidad de los barcos que transportaban los tanques blindados que debían desembarcar en la playa conocida con el nombre en clave de Omaha, dicho convoy estaba pensado para dar cobertura a la infantería ante los disparos defensivos del ejército alemán y un mar con olas de poco más de metro y medio de altura, y posiblemente la inexperiencia de los pilotos, fue suficiente para truncar los planes en la incursión de dicha playa y para que buena parte de las bajas de soldados aliados durante el desembarco se dieran justo allí. Por parte de las brigadas de paracaidistas también tuvieron problemas con las condiciones meteorológicas, ya que era de noche y se precisaba de la luz de la luna para detectar las referencias visuales donde efectuar los lanzamientos. Fue por esto que las formaciones en V de los aviones se vieron truncadas con las nubes de tipo bajo en la zona de lanzamiento, algunos pilotos las intentaron sortear por arriba, otros por debajo, por si esto no fuera suficiente, además, el fuego antiaéreo alemán puso mayores dificultades a la incursión, de manera que muchas brigadas cayeron lejos de su lugar de aterrizaje y tuvieron un ardua labor frente a ellos para organizarse tras las líneas enemigas.

Pese a todos estos problemas, se estima que de no haber conseguido el efecto sorpresa por haber efectuado el desembarco en un día de condiciones meteorológicas de estas características, las bajas en el bando aliado hubieran sido mucho más cuantiosas que las 10500 que se registraron, habiendo dificultado mucho más el curso de la guerra.


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Nueva estación meteorológica en Torás
15.02.2015 | 01:04

ANTONI RUBIO En la Associació Valenciana d´Aficionats a la Meteorologia, Avamet, estamos de enhorabuena: ayer, sábado, instalamos en el municipio de Torás la que es nuestra décima estación meteorológica propia, como con todas las anteriores; esta fue una jornada de reencuentro y buena sintonía entre los distintos socios que acudimos a colaborar con el montaje. Y, como no podía ser de otra manera, concluimos el día con un nuevo miembro en la red de estaciones meteorológicas de nuestra página web: la MeteoXarxaOnline.

La estación meteorológica instalada ayer es un pequeño nuevo paso en nuestro avance hacia el objetivo de cubrir la mayor parte posible del territorio de la Comunidad Valenciana, con información a tiempo real y ciento por ciento fiable, de las diferentes condiciones meteorológicas que miden los instrumentos que instalamos: temperatura, humedad relativa, lluvia, dirección y fuerza del viento. Todo el proceso que estamos siguiendo de montar nuevas estaciones persigue la meta de reportar mayor y mejor información meteorológica al público en general y a los aficionados en particular, pero no solo los fines de semana, en vacaciones o para decidir los quehaceres de la vida cotidiana, como la ropa con que vestirse, por ejemplo. No; la verdadera importancia y la razón fundamental de todo este proyecto sale a la luz cuando las condiciones meteorológicas son adversas y puede existir riesgo real para la población en la zona de influencia de la estación. Para ello, todas las estaciones que conseguimos incorporar a nuestra red se encuentran integradas en la Xarxa de Vigilància Meteorològica d´Avís Ràpid (XVMAR), la cual genera automáticamente mensajes de aviso que, cuando cualesquiera de los fenómenos meteorológicos mencionados supera un umbral de riesgo para la población, se pueden seguir a tiempo real en redes sociales y nuestra página web. Todos y cada uno de los umbrales establecidos para esta red de vigilancia y aviso impulsada por Avamet son los homologados de forma oficial para nuestro territorio, mediante los estudios que han seguido tanto el CEAM como Aemet.

Por último, y fuera de tópicos, desde Avamet queremos agradecer al Ayuntamiento de Torás, en la persona de su alcalde, Carlos del Río, su gentileza al habilitarnos el lugar donde ubicar la estación y también por ayudarnos a mantener el material instalado. Además, queremos agradecer a Antonio Pardo, de la tienda de meteorología Altocúmulo, las gestiones que ha hecho para que todo esto fuera posible. Sin el esfuerzo, en mayor o menor medida, de todos y cada uno de los componentes de Avamet, estos pequeños pasos para hacer de la meteorología –y nuestra afición– algo más cercano y útil a la sociedad serían mucho más arduos.


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25 años haciendo meteorología en El Pinós
24.02.2015 | 01:04

ANTONI RUBIO El pasado viernes 20 de febrero Agapito Gonzálvez, conocido popularmente en esta población del ´Vinalopó Mitjà´ como «Càpito», recibió un merecido homenaje en su 25 aniversario de mediciones meteorológicas diarias. Para tan ilustre celebración estuvo acompañado por un auditorio abarrotado de gente y por dos personalidades muy ilustres del mundo de la meteorología en nuestro país: Mónica López (TVE) y Jorge Tamayo (Aemet). A esta cita no podía faltar una amplia representación de miembros de AVAMET para compartir con nuestro compañero de asociación «Càpito» tan entrañables momentos.

Como se comentó durante la celebración, solo haciendo meteorología día a día y con constancia se consigue una serie climatológica de repercusión como la que ha conseguido Agapito. En sus 25 años de dedicación ha medido con total fiabilidad, con los instrumentos que instaló en su día el antiguo Instituto Nacional de Meteorología (INM), que la precipitación media anual son 302,5 mm, la media de las temperaturas son 15.4ºC y hasta incluso ha llegado a medir -11ºC un 29 de enero de 2006 y 44ºC el pasado 10 de agosto de 2012. Como tantos otros observadores de meteorología, nuestro protagonista de El Pinós no busca a cambio nada más que la satisfacción personal de contribuir a dotar de una mejor información, sobre las condiciones de su población a todo aquel que la necesite, y esto solo se puede conseguir con la fuerza de la afición por la meteorología, esa que te cautiva y que no puedes abandonar; esa que describía Mónica López en sus palabras como capitalizadora de aficiones. Pues bien, la labor de Càpito va más allá de madrugar todos los días para tomar los datos, en su profesión como maestro del colegio Santa Catalina ha transmitido a varias generaciones de niños de el Pinós su pasión por la meteorología, haciéndoles participes de la toma de datos y de la descripción del estado del cielo, un aspecto al que hoy en día es poco habitual prestar atención, pero que nuestros ancestros vigilaban de cerca para tratar de anticipar los cambios de tiempo, en una tradición que a día de hoy se encuentra en vías de desaparecer.

En definitiva, acontecimientos como el aniversario del viernes pasado en El Pinós es una magnífica noticia, que demuestra que con constancia se pueden conseguir pequeños grandes hitos para la sociedad, éxitos que pueden ser compartidos y provechosos desde para el más pequeño al más mayor de la población en la que vives, hasta cualquier investigador climático allende los mares.


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¿Por qué es necesario un servicio meteorológico valenciano? (I)
03.03.2015 | 01:04

ANTONI RUBIO El pasado 24 de febrero se acordó por unanimidad en les ´Corts Valencianes´ que esta misma pregunta fuera trasladada al Consell de la Generalitat Valenciana. Así pues, en las manos de los inquilinos de la Generalitat „aún está por ver si en esta o en la próxima legislatura„, está decidir si hay o no necesidad de crear un servicio meteorológico autonómico. En las próximas líneas y en futuras entregas vamos a ir analizando la propuesta que ha puesto en marcha este proceso y en lo que se fundamenta: «Las Cortes Valencianas acuerdan instar al Consell a que haga un estudio para valorar la necesidad y la conveniencia de la creación de un Servicio Meteorológico Valenciano, teniendo en cuenta el beneficio público que su posible creación supondrá para los sectores productivos valencianos y para la prevención y protección de la ciudadanía».

Desde la Asociación Valenciana de Aficionados a la meteorología (AVAMET) nos congratulamos por el paso dado en les Corts y nos ponemos a la disposición de la comisión o comisiones que puedan emanar del ´Consell´ para explicarles nuestra visión del estado de la meteorología en territorio valenciano. Nuestra experiencia como asociación desde 2011 en el sector, nos ha hecho ver que durante los tiempos de crisis la meteorología como servicio público ha perdido muchos enteros en la Comunitat Valenciana. Por ejemplo, el Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM) otrora vanguardia de la investigación climática y la predicción meteorológica en el entorno mediterráneo, ha visto reducida su plantilla muy sensiblemente, viéndose obligado a constituirse en instituto universitario asociado a la Universidad Miguel Hernández para poder subsistir. En este punto es necesario recalcar que los pocos trabajadores que quedan en este instituto infrafinanciado siguen esforzándose para poder hacer frente, sin recursos y en escaso número, a las competencias que les tiene atribuidas la Conselleria de Governació, que son las de establecer los avisos de temperaturas extremas para que en caso de olas de frío o de calor la población pueda estar bien informada con sus predicciones. Como sabemos por episodios previos, los riesgos que corre la población y el tejido productivo de la comunidad en episodios de ola de frío y de calor no son asunto baladí, así que valga éste como un primer ejemplo para descartar la idea de que todo funciona bien en el sector de la meteorología valenciana.

Desde AVAMET somos conscientes de que a nivel legislativo existe un cierto conflicto de intereses entre el Estatut d´Autonomia valenciano y la Constitución Española, ya que ambas se atribuyen la competencia exclusiva de los Servicios Meteorológicos. No obstante entendemos que, si se hicieran bien las cosas, un Servicio Meteorológico Valenciano partiendo de cero podría dar cobertura a todas las carencias que venimos observando, entrando de forma mínima en intrusiones de competencias con Aemet. La semana que viene continuaremos con el tema.

ELAN:
Excelents articles Tonet   ;D

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